Qué fue para mí la Valencia Japan week

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Adolescentes, disfraces, papel maché y mucho, mucho manga. Todos esto nos dejó el evento más esperado por los otakus valencianos

El mundo de los videojuegos y del manga siempre han estado muy unidos. Aunque las compañías de juegos ya no están centradas en el país Nipón siguen siendo referente en la cultura gamer y el público de ambas industrias es prácticamente el mismo. Adolescentes hiper-sexuados que descargan sus frustraciones aporreando teclas o pasando páginas de derecha a izquierda.

Lo primero de todo, enhorabuena a la organización del evento porque creo que ha sido un rotundo éxito. Como buen madrugador que soy, fui nada más abrir puertas y me encontré con miles de personas (aún más madrugadoras que yo) haciendo una cola interminable en plan laberinto de hámster. Pero todo fluía y el buen rollo se veía por todas partes. Yo que estoy curtido en festivales musicales de toda España tengo que reconocer que un buen momento para ligar es en las colas de entrada así que supongo que más de uno/a agradeció ese momento de espera.

Una vez dentro, la gente se desperdigaba por todo el recinto de Feria Valencia y  se mezclaban entre los stans de las numerosas tiendas de manga, merchandising y  demás abalorios que se vendían en la Japan week. Quien no reconozca el poder de consumo de los adolescentes es que está loco o ciego. Al poco rato ya veía a comerciantes contando auténticos fardos de dinero sobre las mesas. Tengo que reconocer que la envidia me corroía y que empecé a trazar un plan para atracar en el evento, pero quién no ha soñado eso alguna vez.

Mientras que paseaba por la Japan week no dejaba de flipar con los cosplay. Chicas y chicos iban caracterizados de sus personajes favoritos. Naruto para los chicos y pikachu para las chicas eran los más comunes pero por encima de ellos hay que destacar los cosplay de LOL. No hay que extrañarse tanto que este juego haya barrido de esa forma entre los adolescentes. El juego se ha hecho hiperpopular y ha sobrepasado el mundo de los videojuegos. También vi Links (de Zelda no de hipervínculos web), muchos Marios (aunque este disfraz era más común entre los menores de 13 años) y a varios Clouds de Final fantasy.

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Pero no todo es perfecto en ningún sitio. Observé varias cosas que deberían cambiar si la Valencia Japan Week quiere progresar. Lo primero de todo es que faltaban actividades, y algunas de las que había parecían un poco de relleno. Los escenarios estaban casi todo el tiempo vacío. ¿Tan difícil es llevar grupos de música (aunque no sean de j-pop) a tocar media horita?. Los talleres eran bastante “cutrillos”, la cultura del manga y Japonesa da mucho de sí. Quien ha leído cómics de temática estudiantil sabe que los adolescentes nipones les encanta las manualidades, tanto para regalara como para cocinar. No creo que haga falta calentarse demasiado la cabeza para encontrar cosas guays que hacer. Aparte de los escenarios y los talleres no había mucho más que hacer. Montaron como una especie de recorrido donde se podía jugar con pistolas de flechas de esas que tienen ventosa pero era muy deficiente a todas luces. ¿Dónde estaban los videojuegos? quitando tres Psp que había de la organización y los juegos retro de una tienda privada, no había nada. Ahí faltaban unas cuantas máquinas de baile. Convertir una esquina del Salón del Manga en unos recreativos de Shibuya habría sido magnífico.

Quitando el exceso de tiempo libre que te acababa dejando una sensación de vacío cuando habías dado las primeras 4 vueltas todo estuvo guay. Me encantó volverme a zambullir en el mundo japonés, que tenía olvidado desde hace muchos años y acabé, tengo que reconocer, muerto de envidia por esa juventud. Cuando tenía su edad leer Manga era poco más que para raritos. Una experiencia individual que pasaba por gastarse una pasta brutal en la única librería traía Mangas a mi ciudad. Ahora se reúnen, se relacionan, se abrazan (brutal los cientos de personas con carteles de abrazos gratis) y sienten la desvergüenza que provoca sentirse parte de un grupo. Ay si a su edad yo hubiese tenido un salón del manga como la Valencia Japan week.

 

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